En Venta
 
Nuestros Productos
 
Artículos Publicados
Garantía Horse1
Calcule su Dieta
Novedades y Ofertas
Dónde estamos
 
English Version
 

Electrolitos

- Un suplemento necesario -

 

De sobra sabemos los jinetes de la importancia de los electrolitos, pero la mayoría de nosotros no sabemos cuáles de ellos son los verdaderamente importantes, cómo reemplazarlos con la mayor eficacia y cuándo utilizarlos. En las disciplinas como RAID o Completo, el uso correcto de los electrolitos determina la diferencia entre terminar o no la competición. Para caballos de otras disciplinas como Salto en Pista o Doma, la pérdida de rendimiento deportivo puede ser menos evidente.- El caballo, simplemente no irá como debiera.

 

La mayoría de los caballos no necesitan suplementos si su dieta es equilibrada y correcta. Sin embargo, los electrolitos se deben añadir, incluso a una dieta correcta cuando el caballo empieza a trabajar a cierto nivel o si viaja con frecuencia.

 

¿Qué es un electrolito?

 

Los electrolitos son minerales que están disueltos en la sangre y los tejidos del cuerpo y que poseen una carga eléctrica positiva o negativa. Los electrolitos generalmente existen en forma de ácidos , bases o sales . Estos minerales ayudan a preservar un equilibrio en los fluidos dentro y fuera de las células. También, funcionan generando impulsos nerviosos, contracciones en los músculos, latidos del corazón, etc. De hecho, los electrólitos están implicados en prácticamente todas las funciones del cuerpo, lo que quiere decir que son muy importantes para el caballo, en especial para el de competición.

 

Entre otros electrolitos importantes, mencionaremos el potasio, calcio, fósforo y magnesio, los cuales encontramos en las dietas equinas más comunes en cantidades suficientes para el caballo en mantenimiento. Si un caballo tiene una dieta equilibrada y un bloque de sal, o se añade algo de sal común a la ración, en principio, no tendrá

problemas de falta de electrolitos. Sin embargo, esto no es suficiente para un caballo en entrenamiento, gestación o que esté expuesto a temperaturas muy elevadas.

 

Hay que mencionar también, que especialmente en caballos que trabajan fuerte y sudan de manera profusa, el magnesio es un electrolito muy importante, pero se sabe muy poco sobre cómo es absorbido o qué mecanismos del cuerpo controlan el nivel de magnesio en sangre. En general, los alimentos más comunes muestran unos niveles adecuados de magnesio en el análisis. Sin embargo, se suelen observar deficiencias de magnesio o bajos niveles en sangre. Por lo tanto, las deficiencias pueden ocurrir, incluso en las dietas que son relativamente “ricas” en magnesio, como las que están basadas en heno de alfalfa. Si profundizamos algo más en estas dietas, veremos que son también ricas en calcio. Se ha llegado a la conclusión, mediante suficientes estudios realizados, de que el calcio y el magnesio comparten un sistema transportador común. Asumiendo esta teoría, si el cuerpo compite por una alta absorción de calcio, se producen unos niveles de magnesio bajos.

 

El magnesio en la actualidad, también tiene importancia en la medicina humana. Se ha demostrado recientemente en estudios a escala mundial, que la cantidad de magnesio ingerida es inadecuada en el 75-85 % de la población humana, lo que provoca complicaciones, especialmente en los ancianos y niños que no ingieren la cantidad recomendada. De hecho, muchas anormalidades en el ritmo cardiaco están relacionadas con unos niveles de magnesio bajos. Así pues, si los caballos reciben una cantidad insuficiente de magnesio, tienen más probabilidad de sufrir problemas musculares, desde un simple calambre o dolor muscular hasta complicaciones más serias como la enfermedad del “Tying-up” o Mioglobinuria.

 

Tipos de electrolitos

 

Sodio y cloro

 

La sal común (NaCl), es el mejor electrolito para el cuerpo. La sal está compuesta por dos iones (partículas cargadas eléctricamente): sodio (Na+) y cloro (Cl-). Se encuentra en una concentración mucho más alta fuera de las células (en la sangre y otros fluidos que rodean las células) que dentro de ellas.

 

La salinidad en sangre es medida en base a como es filtrada ésta a través de los riñones. De esta manera, el cuerpo sabe cuánta cantidad de agua debe salir en la orina para conservar la concentración de sal en la sangre a unos niveles normales.

 

La salinidad en sangre puede también influir en la sudoración. Cuando un caballo está deshidratado y el nivel de sodio en sangre es más concentrado, la sudoración disminuirá o incluso parará, ya que el cuerpo intentará mantener un equilibrio crítico de la sal en el agua. Y desde luego, si no existe una sudoración adecuada, puede producirse un recalentamiento peligroso en el caballo.

 

Potasio

 

El potasio es el principal electrolito positivo intracelular (K+), ya que aproximadamente, el 98 % del potasio del cuerpo se encuentra dentro de las células. Las funciones más importantes del potasio son ayudar a la acción enzimática, el funcionamiento de la membrana celular, la conducción del ritmo cardiaco, el funcionamiento del riñón, el almacenamiento de glucógeno, así como a la conducción de los impulsos nerviosos y a conservar una correcta función muscular (esto incluye tanto a los músculos óseos como a los músculos del corazón).

 

Cualquier pequeño cambio que se produzca en la cantidad total de potasio (potasio dentro y fuera de las células), afectará negativamente en el rendimiento atlético del caballo, ya que si no existe un equilibrio entre el potasio y el sodio dentro y fuera de las células, no se podrá mantener una correcta actividad de los nervios y músculos.

 

Por lo tanto, el cuerpo trabaja para conservar un nivel de potasio en sangre que se sitúe dentro del baremo normal. Para hacer esto, algunas veces la sangre “sustrae” potasio del interior de las células. Por consiguiente, un análisis de sangre no es siempre el método más fiable para detectar posibles carencias de potasio, ya que el análisis indica la cantidad de potasio que circula en sangre, pero no indica la cantidad de potasio que tienen las células en su totalidad. No obstante, sabemos que si el nivel de potasio en sangre es bajo, el nivel dentro de las células será todavía más bajo.

 

Calcio

 

Cuando escuchamos la palabra “calcio”, pensamos en los huesos y en los dientes. Es verdad que esta es una de las funciones más importantes del calcio en el cuerpo, ya que la mayor parte del calcio del cuerpo se encuentra en los huesos y en los dientes. Sin embargo, el calcio en esta forma iónica (Ca++) es también un electrolito importante para la función normal del tejido muscular y nervioso, ya que participa en la activación de nervios y músculos y en la contracción muscular. Al igual que el potasio, los niveles de calcio en sangre son estrechamente regulados por el cuerpo para mantenerlos dentro del baremo normal.

 

Magnesio

 

El magnesio es probablemente el electrolito al que se le da menos importancia. Al contrario que ocurre con otros electrolitos, el magnesio lo encontramos en pequeñas cantidades, y aún así juega un papel muy importante. El magnesio funciona como un “cofactor” en más de 300 reacciones de enzimas dentro del cuerpo. Esto significa que si el magnesio no está presente, o está presente en cantidades insuficientes, cada una de estas 300 reacciones sufrirá un deterioro.

 

El magnesio es un cofactor importante para las reacciones que implican la combustión de glucosa en presencia de oxígeno (fuente de energía más importante para todos los ejercicios aeróbicos). El magnesio también está implicado en el metabolismo de las grasas y las proteínas y es esencial para la creación de DNA en las células. Además, los músculos requieren magnesio para ejercer su función correctamente, sobre todo para la relajación.

 

Fósforo

 

El fósforo también está involucrado en la formación del hueso. Aproximadamente el 85 % del fósforo del cuerpo está localizado dentro de los huesos, en forma sólida. El resto está repartido entre la sangre y el interior de las células. Dentro de las células, el fósforo es esencial para el metabolismo normal de los carbohidratos, grasas y proteínas, así como también para la generación y almacenamiento de energía desde estas fuentes.

 

Manganeso

 

El manganeso es un electrolito poco conocido o del que raramente se escucha hablar. El manganeso está presente en cantidades muy pequeñas si lo comparamos con otros electrolitos, pero es esencial para la formación de tejidos conectores (aquellos tejidos que mantienen el cuerpo unido), y la formación del cartílago articular. El manganeso también juega un papel importante en el metabolismo de la grasa, la creación de DNA en las células y realiza un papel importante como cofactor en la síntesis del colesterol (es necesaria una cierta cantidad de colesterol para formar las hormonas más importantes del cuerpo).

 

Cobre

 

El cobre también está presente en pequeñas cantidades comparado con otros electrolitos (sodio, potasio, cloruro, calcio, magnesio, fósforo). El cobre es un electrolito necesario para la formación de las capas protectoras externas de los nervios, la producción de la melanina (pigmentación de la piel) y la formación de colágeno sano (tejido conectivo) – el mayor componente de los tendones y ligamentos. De esta forma, con una cantidad adecuada de cobre en el cuerpo, el cartílago articular estará sano y en buen estado. Sin embargo, una deficiencia de cobre puede debilitar la producción de hemoglobina, componente principal de los glóbulos rojos.

 

La pérdida de electrólitos

 

Aunque el cuerpo del caballo conserva eficientemente los electrolitos que necesita, una cierta cantidad se pierde cada día a través de la orina, las heces, el sudor y las secreciones dentro del sistema digestivo. Además de estas pérdidas habituales, los caballos pueden perder electrolitos en mayores cantidades si padecen alguna enfermedad, como la diarrea.

 

La forma más frecuente de pérdida de electrolitos o que más gente conoce, es la sudoración. El sudor es salado, lo que quiere decir que un incremento de la sudoración incrementa las pérdidas de electrolitos. Además, la sudoración también incrementa la

pérdida de agua, que es normalmente más importante que la pérdida de electrolitos, por lo que siempre debe reemplazarse en primer lugar o al mismo tiempo que los electrolitos.

 

¿Cuándo y cómo suministrar suplementos de electrolitos al caballo?

 

Obviamente, el cloruro de sodio o sal común, debe estar siempre al alcance del caballo como un suplemento de electrolitos. La mayoría de los caballos consumen por instinto una cantidad de sal suficiente para satisfacer sus necesidades, no obstante, cuando la temperatura ambiente es muy elevada o el caballo desarrolla un trabajo intenso, es recomendable vigilar el bloque de sal que recibe el caballo. Un caballo que realiza un trabajo intenso, debe consumir un bloque de sal de 1,3 Kg. en aproximadamente dos semanas cuando la temperatura es elevada o en tres semanas cuando la temperatura es baja.

 

Muchos jinetes, utilizan bloques de sal de libre acceso como la única fuente de electrolitos durante todo el año. Como regla general, si un caballo no realiza un trabajo intenso y hace un uso regular del bloque de sal, no es necesario que reciba suplementos de electrolitos adicionales. Se puede usar sal simple (blanca) o sal mineral (marrón o roja), aunque dependiendo de las necesidades individuales de cada caballo, la sal mineral puede no ser tan efectiva como se espera.

 

Hay caballos que por aburrimiento o por costumbre, se comen su bloque de sal en poco tiempo. Esto termina creando problemas de salud y en estos casos, se debe retirar la sal y añadir una cucharadita en su pienso habitual.

 

Los suplementos de electrolitos distintos de la sal, deben darse sólo cuando sea necesario y en las cantidades adecuadas para conseguir unos mejores resultados. No se debe utilizar piensos que contengan ya electrolitos añadidos porque el exceso tendrá que ser eliminado y aumentará el estrés de los riñones a largo plazo.

 

Los caballos que trabajan constantemente o que están expuestos a temperaturas elevadas, deben recibir una cantidad diaria de electrolitos en varias tomas. Lo más fácil y práctico, en estos casos es simplemente añadir el electrolito a su pienso.

 

Si el caballo necesita suplementos de electrolitos diariamente, es conveniente proporcionarlos de forma rigurosa, sin embargo si el caballo los va a necesitar durante un período corto (un nivel inusual de actividad o exposición al sol), deben empezar a tomar el suplemento el día antes del evento y continuar tomándolo hasta un día después.

 

Siempre que se administre electrolitos, se debe seguir las indicaciones de los fabricantes de forma rigurosa. En general, para caballos de doma o salto en pista, añadir electrolitos en su pienso es perfectamente adecuado. Para caballos que pueden sufrir niveles más altos de deshidratación, o que si simplemente lo toman mejor en agua, hay que dárselo en agua. De hecho, esta es la forma más indicada de administración para el caballo realmente deshidratado, ya que un aumento de las necesidades de electrólitos siempre va a la par de un aumento en las necesidades de agua.

 

Cuando se proporciona el electrolito en el agua, también es importante proporcionar agua fresca libre de electrolitos y un bloque de sal. Esto significa que el caballo tendrá para elegir dos cubos de agua, y así podrá juzgar cuáles son sus necesidades de agua en cada momento.

 

No hay que olvidar que un caballo que recibe suplementos de electrolitos, necesita más agua fresca en su dieta para equilibrar la carga de electrolitos. Si el caballo no recibe la cantidad de agua que necesita, puede producirse una sobrecarga de electrolitos. Para deshacer esta sobrecarga, el caballo secretará más agua en su sistema intestinal o mediante sus riñones. El resultado será un caballo que está más deshidratado que antes de haber proporcionado los electrolitos – precisamente lo que se intentaba evitar.

 

Hay que vigilar los bebedores automáticos y asegurar que funcionan bien. Además, hay ciertos caballos, especialmente los importados a España, que no tienen la costumbre de beber suficiente agua durante los meses de calor. En esos casos, hay que poner un cubo grande de agua en su cuadra. Los electrolitos no ayudan si el caballo no bebe suficiente.

 

Hay formas de asegurar que un caballo ingiere agua aunque no quiera beber. Si se proporcionan zanahorias, heno mojado, ensilado equino (que tiene un 50% agua) o productos como remolacha (a la que hay que añadir 3 veces su peso de agua en la

preparación), ayudaremos a la rehidratación. Además, si el caballo tiene fibra en su intestino grueso, también habrá una presencia de líquido que ayuda a mantener su hidratación o rehidratarlo en caso de deshidratación.

 

Si el caballo rechaza o no bebe el agua tratada con electrolitos y tampoco los acepta en su pienso, necesitará un añadido de electrolitos directamente suministrado en forma de jeringa. Este formato de electrolitos también es el aceptado durante carreras de RAID. Si se proporciona el electrolito de este modo, nunca hay que darlo antes de que el caballo haya ingerido agua, sino después.

 

Se deben proporcionar suplementos de electrolitos junto con un libre acceso a un bloque de sal, bajo las siguientes circunstancias:

 

1. Si el caballo no consume una cantidad adecuada de sal por sí mismo. Es decir, un bloque de sal cada dos semanas para caballos en trabajo intenso o que estén expuestos a temperaturas elevadas o un bloque de sal cada seis semanas para caballos que no estén trabajando o que estén expuestos a temperaturas moderadas.

 

2. Si el caballo ingiere una cantidad adecuada de sal, pero muestra signos de padecer un desequilibrio de electrolitos como deshidratación leve, calambres musculares, mioglobinuria (Enfermedad de los Lunes), pérdida de apetito, debilidad, letargo o disminución de la orina. Es recomendable acudir a un veterinario para que determine si la causa principal es un nivel de electrolitos bajo. Si se comprueba que el caballo está libre de cualquier problema médico y ha estado haciendo ejercicio regularmente y/o ejercicio bajo temperaturas elevadas, los suplementos de electrolitos están muy recomendados.

 

3. Si el caballo va a realizar un trabajo intenso y no puede comer bien o las temperaturas son altas y debido a ello suda mucho.

 

4. Si el caballo tiene un problema influenciado por, o a causa de, anormalidades de electrolitos. Por ejemplo, problemas musculares o diarrea.

 

 

Escrito por:

Coby Bolger – www.Horse1.es - Centro de Nutrición Equina

Fuente de información:

Kentucky Equine Research Inc.